El gesto del dedo medio del presidente Donald Trump a un manifestante durante una visita a una fábrica de Ford en Detroit el martes ha provocado una firme defensa por parte de la Casa Blanca. El incidente, captado en video por TMZ, muestra a Trump respondiendo aparentemente a un hombre que gritaba desde la distancia.
La Casa Blanca emitió un comunicado calificando al manifestante de "lunático" que estaba "gritando improperios salvajemente en un completo ataque de ira", y añadió que la respuesta del Presidente fue "apropiada e inequívoca".
El manifestante, cuya identidad no ha sido revelada oficialmente, fue suspendido por Ford, según el sindicato United Auto Workers, que habló con CBS News, socio estadounidense de la BBC. Ford, en una declaración a CBS, enfatizó su valor fundamental del respeto y declaró que no aprueba el comportamiento inapropiado dentro de sus instalaciones, añadiendo que tienen un proceso para tratar tales incidentes, pero no comentaría sobre asuntos específicos de personal.
El incidente encendió rápidamente las redes sociales, con dos páginas separadas de GoFundMe que recaudaron casi 700.000 dólares de más de 27.000 donantes para el manifestante en 24 horas. Esta muestra de apoyo destaca el clima político profundamente polarizado y las variadas reacciones del público a la presidencia de Trump.
Expertos de la industria sugieren que el incidente, aunque aparentemente menor, podría tener implicaciones más amplias para la relación de Ford con su fuerza laboral, particularmente con los miembros del sindicato que pueden tener diferentes puntos de vista políticos. El impacto cultural del gesto, amplificado por las redes sociales, alimenta aún más el debate en curso sobre la civilidad y la expresión política en los espacios públicos. El atractivo de tales incidentes para el público radica en su capacidad para aprovechar los sentimientos preexistentes sobre Trump, ya sea reforzando el apoyo o intensificando la oposición.
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